martes, 17 de diciembre de 2019
jueves, 21 de noviembre de 2019
EL LATÍN
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Publica Juan Manuel de Prada en XL SEMANAL:
Publica Juan Manuel de Prada en XL SEMANAL:
EL LATÍN Y LOS MUERTOS
Puesto que el saber ocupa lugar, la moderna pedagogía ha querido circunscribir su transmisión a aquellos aspectos o facetas que resulten más ‘accesibles’ y garanticen el ‘éxito profesional’. Inevitablemente, todas las disciplinas que explican nuestra genealogía cultural han sido relegadas a los desvanes de la incuria, en favor de disciplinas enfocadas a la consecución de ‘fines prácticos’. Pero desgajar la transmisión del saber del conocimiento de nuestra genealogía cultural nos condena a la intemperie más cruel, que es la de quienes no saben explicarse a sí mismos.
Las lenguas clásicas (que algunos, en el colmo del idiotismo, llaman «lenguas muertas») fueron las primeras damnificadas, por constituir un petulante desafío al utilitarismo y a la pedagogía de la facilidad, tal vez las dos mayores lacras de la educación moderna. No faltaron quienes trataron de defenderlas con argumentos débiles y, a la postre, contraproducentes, alegando que el griego y el latín subsisten en el vocabulario internacional de las ciencias o de los adagios jurídicos. Pero dedicar media docena de años al estudio del latín para luego poder hacer alardes eruditos y soltar en nuestra conversación cuatro latinajos (por lo demás incomprensibles para quien nos escucha) no parecía razón suficiente para defender las lenguas clásicas. Tampoco contribuyeron a la defensa de las lenguas clásicas, por cierto, quienes exaltaron las ventajas intelectuales de los «saberes desinteresados»; pues a una repugnante educación utilitarista no se debe oponer una educación elitista fundada en el mero lujo del saber.
Los pedagogos que erradicaron el latín de la educación sabían, en cambio, perfectamente por qué lo hacían. Y los guiaba el mismo propósito que, unos pocos años antes, guiaba a los innovadores religiosos que lo expulsaron de la liturgia. Unos y otros sabían que el latín modeló nuestro mundo (y, cuando escribo mundo, no me refiero tan sólo al mundo externo, sino también a nuestro mundo interior); y sabían que el mejor modo de aniquilar la pervivencia de ese mundo era desterrar el latín de la iglesia y de la escuela. Suele decirse, con frase un tanto mostrenca, que la cultura europea (y, por lo tanto, toda la mentalidad occidental) es una amalgama de elementos griegos, romanos y cristianos; pero lo cierto es que toda esa amalgama ha sido transmitida y conservada a lo largo de los siglos en latín. Todo lo que nos conforma por dentro, todo nuestro acervo moral e intelectual -nuestra herencia más verdadera e irrenunciable- ha sido formulado en latín. Los signos que componen nuestro alfabeto son latinos, la sintaxis y las relaciones gramaticales que empleamos al hablar son latinas, también las figuras retóricas a las que recurrimos para que nuestras palabras sean más expresivas. Y, en fin, todo nuestro universo espiritual fue formulado en latín, o al menos trasfundido al latín, para que no se perdiera en la noche de los siglos: los géneros literarios y las modalidades artísticas fueron formulados en latín; los conceptos de persona y de familia, de tradición y bien común fueron formulados en latín; las nociones de poder y autoridad, de amor y sabiduría fueron formulados en latín; los planetas y los metales, los vicios y las virtudes, los dogmas y los preceptos, los contratos y los testamentos fueron formulados en latín. Hasta nuestra alegría y nuestro llanto, nuestros piropos y nuestras invectivas fueron formulados en latín; y hoy lloramos y reímos, nos abrazamos y enfadamos porque el latín moldeó nuestras pasiones y sentimientos. El latín es el principio originario y la leche nutricia de todas las realidades divinas y humanas que integran nuestra vida; y, para desintegrar tales realidades, no hubo sino que expulsar el latín de nuestra vida. Es ley biológica infalible que el árbol al que se le cortan las raíces, como el niño lactante al que se aparta del seno materno, empieza por languidecer hasta morir por inanición. Sólo quien sabe de dónde viene puede saber hacia dónde va. Sólo quien está nutrido por el alimento que lo constituye es dueño del tiempo que habita; cuando ese alimento nos es arrebatado, nos convertimos en huérfanos a la intemperie, carne de cañón para las más diversas manipulaciones e ingenierías sociales, seres sin identidad y sin arraigo que navegan sin brújula a la deriva.
Por las venas y arterias de nuestra palabra y nuestro pensamiento discurría la sangre de la lengua latina. Alentaba toda nuestra vida, era propiamente nuestra alma; por lo que nada hay más grotesco que llamarla «lengua muerta». Quienes estamos completamente muertos somos nosotros, por dejar que nos las arrebatasen.
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- De cómo el desprecio por la Antigüedad destruye la educación.
- "Hay que reforzar el papel de las Humanidades en las aulas, es la única manera de formar una ciudadanía lúcida y madura", dice Adela Cortina.
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lunes, 18 de noviembre de 2019
domingo, 30 de diciembre de 2018
AL FINAL LAS HUMANIDADES VAN A SERVIR PARA ALGO
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El filósofo Miguel Seguró lo ha explicado en el programa de la la Cadena SER "A vivir que son dos días" del 30/12/2018: las Humanidades aportan la capacidad de interrelacionar y por ello son capaces de abordar los problemas evitando la parcialidad de cada área de conocimiento (21').
domingo, 25 de noviembre de 2018
LA ENSEÑANZA DE LAS LENGUAS CLÁSICAS
Decía el filósofo Antonio Gramsci que el latín no se estudia para aprender latín, sino para que la juventud se acostumbre a estudiar. Pero el latín y el griego son más que dos lenguas, son la llave a los referentes clásicos, son la médula de nuestra civilización.
miércoles, 21 de noviembre de 2018
LATÍN Y GRIEGO EN FRANCIA
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Artículo publicado recientemente por EL PAÍS.
Artículo publicado recientemente por EL PAÍS.
Francia potencia el latín y el griego en la escuela
El ministro francés de Educación, Jean-Michel Blanquer,
defiende el aprendizaje del árabe en las aulas
La escuela francesa —fábrica de ciudadanos, motor de la meritocracia y pilar histórico de la identidad de la Francia republicana— vuelve a lo básico. Leer, escribir, contar, respetar. Estos son los fundamentos en los que deben centrarse, según Jean-Michel Blanquer, ministro de la Educación Nacional del presidente Emmanuel Macron. En el año y medio que lleva en el cargo, Blanquer, que impulsó la prohibición de los móviles, también ha potenciado el aprendizaje del latín y el griego.
“La cuestión principal de nuestra época”, dice en un encuentro con EL PAÍS y otros medios europeos, “es cómo este mundo cada vez más tecnológico puede ser un mundo cada vez más humano”.
En Francia un 12,25% de alumnos estudia latín, y un 0,85% griego. Para el ministro, las lenguas antiguas representan más que dos simples asignaturas. Para él, pueden ser algo así como las paredes maestras del sistema. “Debemos ser vigilantes para que este mundo nuevo, caracterizado por internet y las nuevas tecnologías no nos dé soluciones engañosas. Cuanto más nos adentremos en este mundo en el que hay que saber programar, más interesante es conocer la historia griega y latina”, dice. “El aprendizaje del latín y el griego contribuyen al desarrollo de la lógica, facilitan el aprendizaje de otras lenguas y permiten establecer un vínculo entre diferentes conocimientos”.
Una de las críticas que afronta Blanquer es que sus medidas sean más simbólicas que de profundidad, una política de gestos y mensajes. Y es verdad que no propone una transformación radical del sistema educativo, sino más bien una suma de pequeños cambios que, juntos, reflejan un enfoque muy macroniano, centrista: una mezcla de liberalismo con estatismo republicano; de sentido común a la manera tradicional con teorías inspiradas en las innovaciones más recientes de la neurociencia.
Blanquer ha desdoblado las clases de los primeros cursos de primaria en las zonas desfavorecidas, medida considerada clave para reducir las desigualdades. Pero la medida estrella ha sido la prohibición de los móviles en las escuelas primarias e intermedias, hasta los 15 años. "Un mensaje a la sociedad entera", dice Blanquer, porque "los padres deben gestionar el mismo problema en casa" y, "se trata de una adicción que, desgraciadamente, no solo atañe a los adolescentes".
(Seguir leyendo el artículo)
En Reino Unido.
Y, mientras, en España ...
... se prohíbe ya descaradamente el estudio de nuestra civilización:
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