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martes, 1 de noviembre de 2011

PREPARAMOS EL EXAMEN... LA VÍSPERA DE DIFUNTOS

Un panteón en el cementerio de Logroño




Bueno, ya estamos en capilla. Espero que hayáis estudiado y esto sea coser y cantar. Y... sí, Jesús, se puede descargar.


No creáis que lo del día de difuntos (el 2 de noviembre) es morbo, sino que esta globalización a lo cutre que nos está invadiendo ya me empieza a hartar y no entiendo por qué, de un día para otro, tengo que celebrar en mi pueblo una fiesta tan ajena como es Halloween. Y no es que ahora esté de acuerdo con el Vaticano, que también desbarra pero por el otro lado. Lo peor del caso es que todo responde a estrategias de mercado: como no se puede acaparar el mercadillo de flores que se preparaba en cada placita, tienen que vendernos disfraces horrendos y adornos fabricados por niños chinos. Y ¿cómo encuentro tranquilidad para pensar en mis difuntos, en el discurrir del tiempo? ¿Cómo voy a atrapar la vida si hay unos adolescentes infantilizados aporreando mi puerta y pidiendo caramelos? Se me trastoca el ciclo natural, ahora que los días se acortan es el momento de reflexionar en mis días: ¡si me dedico a disfrazarme como en Carnaval, cuando se prepara el renacer de la primavera, me va a pillar sin asumir que la vida también es otoño!
Por mucho que nos queramos dejar engañar por la sociedad de consumo, que perdamos la memoria, por mucho que todas las generaciones anteriores también hayan creído que se mantendrían siempre jóvenes, seguimos siendo criaturas efímeras. Recordar la muerte no debe darnos miedo, ni debemos trivializarla con insulsas historias de terror, sino hacernos más conscientes: al fin y al cabo es real que iremos a parar al corral de los quietos, si nos lo queremos tomar con el humor manchego de José Mota.


Os dejo un precioso corto sobre todo esto, pero ¡reflexionad!

lunes, 19 de septiembre de 2011

ENCONTRAMOS GRIEGO POR TODAS PARTES


IMAGEN: MERCADO DEL KAN DE VICO

Ésta es la respuesta al reto planteado en clase de Griego I para el fin de semana: encontrar letras griegas en Arnedo. Y los alumnos han dejado bien clara su sagacidad.
Desde hace trece años la Asociación de Vecinos del Casco Antiguo de Arnedo rememora el pasado de convivencia de las culturas musulmana, cristiana y judía con la celebración de un mercado, que toma el nombre de la leyenda de un moro converso de estas tierras: el Kan de Vico.
Para nombrar este mercado vienen utilizando letras griegas, entendiendo, como también apuntaba una alumna en clase, que son grafías árabes. Nada más lejos de la realidad: a pesar de los trazos de sus minúsculas, el alfabeto griego es el origen del nuestro latino, ¡no puede ser más occidental!, es más, es el que siguen utilizando los actuales griegos, que son cristianos, por más señas. Y no es de extrañar que no hayan podido emplear en la publicidad del mercado el alfabeto árabe, porque, además de escribirse de derecha a izquierda, sería totalmente ilegible para nosotros, como se puede comprobar:
IMAGEN: PEDAGOGÍA

ALFABETO GRIEGO:
IMAGEN: TATTOODONKEY

Y si estas letras griegas no se leen Kan de Vico
¿qué está escrito en realidad en el cartel?
Veamos, mezcla letras mayúsculas y minúsculas
de distintos tamaños y resulta: Kae de niss.
Bajo la última letra vemos una imitación
de las rúbricas de antiguos notarios
y escribanos cristianos,
que con estas firmas tan complicadas buscaban dificultar las falsificaciones, aquí vemos un ejemplo:


Concluyendo: letras griegas, rúbricas de la época de los Reyes Católicos,... me temo que el Mercado del Kan de Vico, al menos en su cartel, no funde culturas, sino que se encuentra en las más pura ortodoxia cristiana. Pero, de todas formas, el origen es común, puesto que tanto el alfabeto griego como el hebreo (del que procede el alifato o alfabeto árabe) derivan a su vez del alfabeto fenicio; seguro que lo veis claramente en el nombre y en la forma de las letras: 'alp/alfa/'alif, bet/beta/ba', etc. ¡Cuánto debemos también a los fenicios!

Tenemos otro ejemplo del mal uso de las grafías griegas en el nombre del bar-cafetería Odeón de Logroño, en cuya puerta se puede leer más bien Odeóe. Más acertado es el nombre de la tienda de complementos Tita, también en Logroño, que se lee igual con letras griegas.

jueves, 16 de diciembre de 2010

¡FELIZ SOLSTICIO DE INVIERNO!


PINTURA: L. ALMA-TADEMA

En el mes de diciembre los atenienses celebraban las Dionisias rurales o agrarias en honor a Poseidón. Antes de ser considerado dios del mar, Poseidón era originariamente un dios ctónico y recibía ofrendas propiciatorias para asegurar la fertilidad de los campos, tanto más apropiadas en un mes en el que las horas solares son cada vez menos y el Sol brilla con una debilidad creciente, como si fuera a desaparecer del firmamento, a morir.

Ello se debe a la inclinación del eje de la Tierra sobre el plano de su órbita, por lo que la iluminación del Sol es diferente a lo largo del año. Existen dos solsticios, en verano y en invierno, que marcan el inicio de estas estaciones, y son opuestos en cada hemisferio.


FIGURA: ALTI040.

En el hemisferio norte, cuando se produce el solsticio de invierno, el Sol alcanza su cenit en un punto sobre el trópico de Capricornio, en el hemisferio sur, por lo que la insolación en el norte es mínima y durante muy pocas horas, mientras que en el sur comienza el estío. En junio sucede al contrario: el solsticio de verano se produce cuando el Sol alcanza su cenit sobre nuestro trópico de Cáncer, el ángulo de su altura máxima es casi un tercio mayor que en invierno y las horas de luz alcanzan su máxima duración. Parece que el Sol nos va abrasar y que no llegará nunca el descanso de la noche. Pero sólo se trata de una falsa alarma. Se puede decir que durante los solsticios el Sol se detiene en esa loca carrera por desaparecer o quedarse para siempre en el cielo, que se está quieto (eso significa en latín la palabra solstitium) y emprende una vuelta a su anterior curso. El solsticio de invierno (este año será el 21 de diciembre a las 23'38 h.) marca el momento a partir del cual el Sol volverá a lucir durante más horas y más alto en el firmamento, calentará de nuevo y la vida renacerá cuando llegue la primavera.

Los pueblos antiguos, más ligados que nosotros a la naturaleza y muy sensibles a todos estos cambios, trataban de mitigar sus posibles efectos adversos sobre la vida humana. Por ello la celebración del solsticio de invierno era de gran importancia. Para los romanos el 25 de diciembre era el DIES NATALIS SOLIS INVICTI, cuando el Sol vencía las tinieblas. También en diciembre celebraban otras fiestas agrarias y solares: las Saturnalia (los griegos celebraban las Kronia) y las Brumalia.
A mediados del siglo IV d. C., bajo el emperador Constantino, los cristianos comenzaron a celebrar el nacimiento de Jesús en esta fecha: NATIVITAS DEI (nacimiento de Dios, de donde procede las palabras Natividad y Navidad), aunque los evangelios no dicen nada al respecto y lo más probable es que fuera en primavera, porque los pastores dormían al raso (cfr. Lucas, 2, 8). Se trata de un claro intento por cristianizar unas fiestas paganas de fuerte raigambre, ya que mantuvieron algunas de sus costumbres como el intercambio de regalos y el copioso banquete.
Yo vuelvo a la naturaleza: